En julio de 2026 el mercado del aceite de oliva atraviesa una fase de estabilización tras dos años de fuerte volatilidad. La recuperación de la producción en España y en el resto del Mediterráneo ha reducido la presión sobre el precio del aceite de oliva, aunque la rentabilidad del olivar continúa siendo uno de los principales retos del sector.
El precio del aceite de oliva es uno de los indicadores que más interés despierta tanto entre consumidores como entre distribuidores, importadores y profesionales del sector agroalimentario. Tras varios años marcados por una fuerte volatilidad, las condiciones del mercado han cambiado de forma significativa y han vuelto a situar el foco en una pregunta clave: ¿cuál es realmente el precio del aceite de oliva y qué factores determinarán su evolución durante los próximos meses?
La respuesta no depende únicamente de la producción española. Factores como la climatología, las cosechas en los principales países productores, los niveles de existencias, la demanda internacional, los costes de producción o la situación económica mundial influyen directamente en la evolución de los precios y en la competitividad del aceite de oliva en los mercados internacionales.
Después de que las campañas 2022/23 y 2023/24 estuvieran condicionadas por una importante reducción de la producción debido a la sequía, la recuperación de las cosechas durante la campaña 2024/25 ha permitido aliviar parcialmente la tensión sobre la oferta y favorecer una normalización progresiva del precio del aceite de oliva. Sin embargo, el mercado continúa siendo especialmente sensible a cualquier cambio en las previsiones de producción o en el comportamiento de la demanda.
En este artículo analizamos la situación actual del mercado del aceite de oliva en julio de 2026, repasamos la evolución de los precios durante los últimos años, explicamos los principales factores que los condicionan y ofrecemos una visión fundamentada sobre las perspectivas para la próxima campaña.
Factores que influyen en las fluctuaciones del precio del aceite de oliva
El precio del aceite de oliva está condicionado por múltiples variables que interactúan entre sí y evolucionan en función de la situación del mercado. Sin embargo, no todos estos factores tienen el mismo peso en cada momento. Su influencia varía según la disponibilidad de producto, las expectativas de producción, la evolución de la demanda o el contexto económico internacional.
A finales de 2024, en un escenario marcado por una producción todavía limitada y unos elevados costes de producción, la inflación y el incremento de los costes energéticos desempeñaban un papel especialmente relevante en la formación de los precios. En julio de 2026, el contexto es diferente. Aunque los costes de producción siguen siendo un elemento importante para la rentabilidad del sector, la evolución del precio del aceite de oliva viene determinada principalmente por la disponibilidad de aceite, el nivel de existencias, la recuperación del consumo mundial y las perspectivas de la próxima cosecha.
A continuación, analizamos los principales factores que influyen actualmente en el mercado del aceite de oliva, ordenados según su impacto en la formación de los precios.
Producción, disponibilidad y demanda: principales motores del mercado
La evolución del precio del aceite de oliva está determinada, en gran medida, por el equilibrio entre la oferta disponible y la demanda mundial. No obstante, este equilibrio no depende únicamente del volumen de aceite producido en cada campaña, sino también de las existencias acumuladas, el ritmo de comercialización y las expectativas sobre las cosechas futuras.
La oferta: una recuperación que aporta mayor estabilidad
Tras dos campañas marcadas por una producción excepcionalmente reducida debido a la sequía, la campaña 2025/26 ha consolidado la recuperación de la oferta de aceite de oliva. España mantiene su posición como principal productor y exportador mundial, con un volumen suficiente para abastecer tanto el mercado nacional como los principales mercados internacionales.
Esta mejora de la producción, unida a la recuperación progresiva de las existencias de enlace, ha permitido reducir la tensión que caracterizó al mercado durante los últimos años. A diferencia de lo ocurrido en las campañas 2022/23 y 2023/24, cuando la escasez de aceite impulsó los precios hasta niveles históricamente elevados, la mayor disponibilidad de producto ha favorecido una evolución más equilibrada de las cotizaciones.
Sin embargo, la oferta continúa siendo especialmente sensible a factores climáticos como las precipitaciones, las temperaturas extremas o las olas de calor durante la floración y el desarrollo del fruto. Del mismo modo, la producción de otros grandes países productores como Turquía, Túnez, Grecia, Portugal e Italia, sigue desempeñando un papel fundamental en el equilibrio del mercado internacional, ya que una mayor disponibilidad global puede ejercer presión sobre los precios, mientras que una reducción simultánea de las cosechas tiende a provocar el efecto contrario.
La demanda: un mercado que vuelve a crecer
La demanda mundial también ha experimentado cambios significativos durante los últimos años. Los elevados precios registrados entre 2023 y buena parte de 2024 provocaron una moderación del consumo en numerosos mercados, especialmente entre los consumidores más sensibles al precio y en aquellos países donde el aceite de oliva compite directamente con otros aceites vegetales.
Con la progresiva normalización de los precios, el consumo comienza a recuperarse tanto en los mercados tradicionales como en los países donde el aceite de oliva continúa ganando presencia gracias a sus beneficios nutricionales y a la creciente demanda de productos saludables. Europa sigue concentrando una parte muy importante del consumo mundial, mientras que mercados como Estados Unidos, Canadá y diversos países de Asia mantienen un interés creciente por el aceite de oliva virgen extra.
En este contexto, la evolución del mercado dependerá de la capacidad de equilibrar una oferta más abundante con una recuperación sostenida de la demanda. Si ambos factores evolucionan de forma acompasada, el sector podrá avanzar hacia un escenario de mayor estabilidad, reduciendo la elevada volatilidad que ha caracterizado al mercado del aceite de oliva durante las últimas campañas.
Los costes de producción: un factor clave para la rentabilidad del sector
Los costes de producción continúan siendo un elemento fundamental para comprender la evolución del mercado del aceite de oliva. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido hace unos años, cuando la inflación y el encarecimiento de la energía concentraban gran parte de la atención, hoy resulta necesario analizar la estructura global de costes que afrontan los productores.
El cultivo del olivar y la elaboración del aceite de oliva requieren una elevada inversión en mano de obra, maquinaria, combustible, fertilizantes, productos fitosanitarios, agua de riego, electricidad, materiales de envasado y transporte. La evolución de todos estos factores determina el coste real de producción y, en consecuencia, el nivel de precios necesario para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones.
En este sentido, la actualización del Estudio de Costes del Cultivo del Olivo 2026, elaborada por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), confirma que los costes de producción han experimentado un incremento muy significativo durante los últimos años. Según este estudio, el coste medio de producir aceite de oliva ha aumentado aproximadamente un 57 % desde 2020 y cerca de un 12 % respecto a la actualización de 2023, reflejando el impacto acumulado del aumento de los costes laborales, la mecanización, los insumos agrícolas, la energía y otros gastos de explotación.
El informe pone además de manifiesto que no existe un único coste de producción para todo el sector. La rentabilidad varía considerablemente en función del modelo de cultivo. Mientras que los olivares intensivos y en seto presentan unos costes significativamente inferiores gracias a un mayor grado de mecanización, el olivar tradicional, especialmente el no mecanizable, soporta costes de producción mucho más elevados y, en muchos casos, superiores a los precios actuales de mercado.
Por ello, aunque la evolución de la oferta y la demanda continúa siendo el principal factor que determina el precio del aceite de oliva, los costes de producción marcan el umbral mínimo de rentabilidad para el sector. Analizar únicamente la cotización en origen sin considerar cuánto cuesta producir cada kilogramo de aceite ofrecería una visión incompleta de la realidad económica del olivar español.
Políticas comerciales y fluctuaciones monetarias
Por otra parte, las políticas comerciales y las fluctuaciones monetarias son factores cruciales en la dinámica de los precios y la competitividad del aceite de oliva en el mercado internacional.
Las políticas comerciales incluyen tanto los aranceles y los impuestos que aplican los países importadores como los acuerdos comerciales que facilitan o restringen el acceso del aceite de oliva a determinados mercados. Si durante 2024 y comienzos de 2025 la principal preocupación de los operadores internacionales era la incertidumbre generada por la posible imposición de nuevos aranceles por parte de la Administración Trump sobre las importaciones procedentes de la Unión Europea, el escenario comercial ha evolucionado significativamente. Aunque las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la UE siguen condicionando el comercio internacional, el mercado ha pasado de una fase de incertidumbre sobre posibles medidas proteccionistas a un contexto en el que empresas y exportadores deben adaptarse a un marco comercial más complejo y cambiante, marcado por nuevos acuerdos, revisiones arancelarias y una creciente diversificación de mercados.
En este contexto, la política comercial de la Unión Europea desempeña un papel fundamental. Los acuerdos de libre comercio no solo reducen las barreras arancelarias, sino que también facilitan el acceso a mercados con un elevado potencial de crecimiento. Un ejemplo destacado es el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que prevé la reducción progresiva de los aranceles aplicados al aceite de oliva europeo en países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, mejorando la competitividad de los productores europeos en una región donde el consumo continúa creciendo.
Al mismo tiempo, el comercio internacional continúa condicionado por un entorno geopolítico cambiante. La evolución de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, las modificaciones en las políticas arancelarias y las tensiones en determinadas rutas logísticas pueden afectar tanto a los costes de exportación como a la planificación comercial de las empresas. En este escenario, la diversificación de mercados se ha convertido en una estrategia esencial para reducir riesgos y reforzar la estabilidad de las exportaciones.
Otro factor determinante es la evolución de los tipos de cambio. Como primer exportador mundial de aceite de oliva, España comercializa una parte muy importante de su producción en mercados internacionales, por lo que las variaciones de las divisas influyen directamente en la competitividad de sus exportaciones.
La relación entre el euro y el dólar continúa siendo la referencia principal del comercio internacional. Un euro más débil frente al dólar favorece, en términos generales, la competitividad del aceite de oliva europeo en los mercados donde las operaciones se negocian en esta divisa. Sin embargo, su influencia va más allá del mercado estadounidense. En países asiáticos como Corea del Sur o Japón, el comportamiento del won surcoreano y del yen japonés mantiene una estrecha relación con la fortaleza del dólar en los mercados financieros internacionales. Cuando el dólar se aprecia de forma significativa, estas monedas suelen depreciarse frente a él, lo que puede reducir el poder de compra de los importadores asiáticos y encarecer las importaciones de aceite de oliva europeo. Por el contrario, una evolución más favorable del tipo de cambio entre el euro y las divisas asiáticas puede mejorar la competitividad del aceite de oliva español y favorecer el crecimiento de las exportaciones hacia estos mercados.
De este modo, las políticas comerciales y las fluctuaciones de los tipos de cambio pueden provocar variaciones significativas en los precios del aceite de oliva, lo que obliga a los productores y distribuidores a adaptar sus estrategias de precios y distribución para mantener su posición en los mercados internacionales.
La calidad de la cosecha: un factor determinante en el precio del aceite de oliva
Por último, la calidad de la producción anual de producto es un factor determinante para la valorización y el precio del aceite de oliva en los mercados locales e internacionales. Esta calidad depende de varios factores, entre los que destacan los climáticos.
Condiciones como la cantidad y la distribución de las precipitaciones, las temperaturas y los fenómenos extremos, como las heladas o las olas de calor, influyen directamente en la maduración y el estado de las aceitunas. Cuando las condiciones son óptimas, se obtienen frutos de gran calidad, lo que permite producir aceites de oliva virgen extra, cuya demanda y valor en el mercado son más elevados. Por el contrario, los años de sequía o de malas condiciones climáticas suelen dar lugar a una producción con características organolépticas menos deseables, lo que genera aceites de menor calidad, como los aceites lampantes, que deben refinarse y cuyo precio es, por tanto, más bajo.
La campaña 2025/26 constituye un buen ejemplo de esta relación. Tras un inicio de campaña favorable, las abundantes lluvias registradas durante los meses de octubre y noviembre en buena parte de las principales zonas olivareras españolas dificultaron el acceso a numerosas explotaciones y obligaron a retrasar la recolección en muchas comarcas. Como consecuencia, parte de la aceituna permaneció más tiempo del previsto en el árbol o cayó al suelo antes de ser recolectada, afectando tanto al rendimiento como a la calidad final del aceite obtenido.
Este retraso tuvo un impacto especialmente significativo en la producción de aceite de oliva virgen extra. La mayor maduración del fruto, junto con la incidencia de las lluvias y, posteriormente, de las bajas temperaturas en algunas zonas, redujo el porcentaje de aceites que alcanzaron la máxima categoría comercial y aumentó el peso relativo de los aceites vírgenes y lampantes. Ello demuestra que una campaña con una producción elevada no garantiza necesariamente una mayor disponibilidad de aceites de la máxima calidad.
Además de las condiciones meteorológicas, la calidad depende de otros factores como la variedad de aceituna, el estado sanitario del fruto, la rapidez entre la recolección y la molturación o las condiciones de conservación del aceite. Todos estos elementos influyen en parámetros como la acidez, la estabilidad oxidativa y las características organolépticas que distinguen a un aceite de oliva virgen extra de alta calidad.
Por ello, el mercado no solo valora la cantidad de aceite producida, sino también la proporción de aceite de oliva virgen extra obtenida en cada campaña. En aquellos años en los que las condiciones climáticas reducen la disponibilidad de aceites de mayor calidad, las diferencias de precio entre las distintas categorías comerciales tienden a ampliarse, reflejando la mayor demanda de los aceites con mejores características sensoriales y físico-químicas.
Así pues, en un contexto multifactorial como este, las previsiones de precios se ajustan periódicamente con el fin de reducir el margen de error en las estimaciones. A continuación, analizamos en detalle la evolución de los precios del aceite de oliva:
Evolución del precio del aceite de oliva
La evolución del precio del aceite de oliva en los últimos años se ha caracterizado por un aumento continuo, debido principalmente a las variaciones de las condiciones climáticas y de los costes de producción, en particular los costes energéticos.
A continuación, Aceites de las Heras presenta la evolución del precio del aceite de oliva desde 2021 hasta la actualidad:
- 2021: El precio del aceite de oliva medio se mantuvo entre 4 y 5 €/kg, en un mercado que todavía reflejaba los efectos de la recuperación tras la pandemia de COVID-19. La progresiva reapertura de la actividad económica, la recuperación del canal HORECA, el regreso del turismo y la reactivación del comercio internacional impulsaron nuevamente el consumo de aceite de oliva tanto en España como en los principales mercados de exportación.
Desde el punto de vista de la oferta, la campaña estuvo respaldada por una producción favorable y unas condiciones climáticas relativamente positivas, lo que permitió mantener un adecuado nivel de abastecimiento y contener las tensiones sobre los precios. No obstante, durante la segunda mitad del año comenzaron a apreciarse los primeros incrementos en los costes de producción, transporte y energía, así como una demanda internacional cada vez más sólida, factores que favorecieron un ligero repunte de las cotizaciones y anticiparon el cambio de tendencia que se consolidaría a partir de 2022.
- 2022: Ese año, el precio del aceite de oliva medio aumentó hasta alcanzar los 6-7 €/kg. La escalada de precios comenzó tras el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, que interrumpió las exportaciones ucranianas de aceite de girasol, del que Ucrania era uno de los principales proveedores mundiales, y provocó un efecto de sustitución hacia otros aceites vegetales, entre ellos el aceite de oliva refinado. No obstante, el factor que marcó definitivamente la evolución del mercado fue la intensa sequía registrada en las principales zonas productoras españolas durante la primavera y el verano de 2022.
La reducción de las previsiones de cosecha limitó la oferta disponible y generó una creciente preocupación por el abastecimiento de la campaña 2022/23. La combinación de una mayor demanda de aceites alternativos y una producción de aceite de oliva cada vez más comprometida impulsó una rápida subida de los precios, dando inicio a un ciclo alcista que se prolongaría durante las campañas siguientes.
- 2023: La tendencia al alza continuó, con un precio medio de entre 8 y 9 €/kg. Las malas condiciones meteorológicas persistieron, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del aceite de oliva disponible. A ello se unieron los elevados costes de producción, el encarecimiento de la energía y unas existencias históricamente reducidas, que impulsaron el aceite de oliva hasta máximos sin precedentes.
- 2024: En el año en curso, el precio del aceite de oliva medio se sitúa entre 9 y 11 €/kg, lo que confirma la tendencia al alza. Las condiciones meteorológicas han sido irregulares, con temperaturas elevadas y una sequía prolongada durante los primeros meses, seguidas de fuertes lluvias y un descenso de las temperaturas a finales del verano. Estos cambios han afectado a la maduración y a la calidad de las aceitunas, lo que ha reducido de nuevo la disponibilidad de aceite de oliva virgen extra de alta calidad y ha acentuado la presión sobre los precios.
- 2025: Tras alcanzar máximos históricos durante el año anterior, el mercado comenzó a mostrar los primeros signos de normalización. Según los datos de la Comisión Europea, el precio del aceite de oliva virgen extra pasó de valores cercanos a 7,4 €/kg al inicio de la campaña a situarse por debajo de 4 €/kg durante la primavera de 2025.
La mejora de las condiciones meteorológicas permitió una recuperación significativa de la producción en España y en otros países mediterráneos, incrementando la disponibilidad de aceite de oliva y reduciendo la presión sobre la oferta. Como consecuencia, el precio del aceite de oliva inició una clara tendencia descendente, aunque continuó situándose por encima de los niveles previos a la crisis de oferta iniciada en 2022.
- 2026: Durante la campaña 2025/26 la tendencia bajista dio paso a una fase de estabilización. Los datos provisionales de la Comisión Europea muestran que el precio del aceite de oliva virgen extra se ha mantenido, en términos generales, entre 4,2 y 4,6 €/kg durante los primeros meses de la campaña, reflejando un mercado mucho más equilibrado gracias a la recuperación de la producción y al aumento de las existencias. Aunque estas cotizaciones se sitúan muy por debajo de los máximos registrados en 2023 y 2024, siguen siendo superiores a las existentes antes de 2022, lo que pone de manifiesto que el mercado ha alcanzado un nuevo nivel de equilibrio, condicionado tanto por el incremento estructural de los costes de producción como por una demanda internacional que continúa siendo sólida.
Estas tendencias reflejan, entre otras cosas, la sensibilidad del mercado del aceite de oliva a factores externos como las condiciones meteorológicas, los costes de producción y la oferta disponible. Dado que estos factores siguen siendo inciertos, es previsible que la volatilidad de los precios continúe a corto y medio plazo, lo que afectará tanto a los productores como a los consumidores, así como a la competitividad del producto en los mercados mundiales.
¿Cuál es el precio del aceite de oliva en España hoy?
La campaña 2025/26 ha supuesto un cambio de tendencia en el mercado mundial del aceite de oliva. Tras dos campañas marcadas por una fuerte escasez de producción y unos precios históricamente elevados, la recuperación de las cosechas en los principales países productores ha permitido restablecer progresivamente el equilibrio entre la oferta y la demanda.
Según las últimas estimaciones del Consejo Oleícola Internacional (COI), la producción mundial de aceite de oliva se mantiene por encima de la media de los últimos años y resulta suficiente para atender el consumo previsto. España continúa liderando el mercado internacional con una producción cercana a 1,3 millones de toneladas, consolidándose como el principal productor y exportador mundial, mientras que el conjunto de la Unión Europea supera los 1,9 millones de toneladas. La mejora de la producción también se ha extendido a otros países mediterráneos como Grecia, Portugal y Túnez, contribuyendo a aumentar la disponibilidad mundial de aceite de oliva.
En España, Andalucía continúa siendo el principal motor del sector oleícola al concentrar alrededor del 80% de la producción nacional, seguida por Castilla-La Mancha y Extremadura. No obstante, la campaña también puso de manifiesto la gran influencia que sigue ejerciendo la climatología sobre la calidad final del aceite. Las lluvias registradas durante el periodo de recolección retrasaron las labores de cosecha en numerosas zonas productoras y redujeron el porcentaje de aceites de oliva virgen extra obtenido en algunas comarcas.
Esta recuperación de la oferta ha tenido un reflejo directo en los precios. Según la serie oficial de la Comisión Europea, el precio del aceite de oliva virgen extra en origen descendió desde niveles próximos a 7,4 €/kg al inicio de la campaña 2024/25 hasta situarse en torno a 4,3 €/kg al finalizarla. Durante la campaña 2025/26 las cotizaciones se han mantenido relativamente estables alrededor de ese nivel, reflejando un mercado más equilibrado y una menor volatilidad que la registrada durante los dos años anteriores.
Los datos del Boletín Semanal de Precios del MAPA de la semana 28 de 2026 reflejan que el mercado continúa ajustándose, aunque con una intensidad cada vez menor. En las últimas cinco semanas, el precio medio nacional del aceite de oliva virgen extra ha registrado una reducción acumulada del 3,03 % situándose ya por debajo de los 4€/kg. Sin embargo, las variaciones semanales son cada vez más moderadas, lo que sugiere que el mercado está entrando en una fase de mayor estabilidad tras la fuerte corrección registrada desde los máximos alcanzados en 2023 y 2024.
Esta estabilización de los precios coincide con un escenario en el que las existencias permiten afrontar con garantías el enlace de la campaña 2026/27.
Todo ello apunta a que, salvo que se produzcan incidencias meteorológicas relevantes durante la próxima cosecha, el mercado podría mantener una evolución relativamente estable durante el inicio de la campaña 2026/27, con oscilaciones mucho más moderadas que las registradas entre 2022 y 2024.
El compromiso de Aceites de las Heras con una calidad óptima y un precio del aceite de oliva justo
En Aceites de las Heras, nos enorgullece ser una empresa con una larga trayectoria y comprometida con el sector oleícola. La calidad de nuestros productos y la equidad en los precios son el núcleo de nuestra misión. En un mercado del aceite de oliva tan cambiante, creemos firmemente que es fundamental garantizar una remuneración justa para cada eslabón de la cadena de producción, desde el agricultor hasta el distribuidor, al tiempo que se mantiene un precio final asequible para el consumidor.
El sector mantiene una creciente preocupación por la rentabilidad de las explotaciones, especialmente del olivar tradicional, ya que las cotizaciones actuales, aunque estables, se sitúan en niveles que para muchos productores apenas permiten cubrir los costes de producción. El reto para los próximos meses ya no será únicamente garantizar el abastecimiento del mercado, sino encontrar un equilibrio entre unos precios competitivos para el consumidor y una remuneración suficiente para asegurar la viabilidad económica de los agricultores y la sostenibilidad del olivar español.
Por eso nos comprometemos a ofrecer una calidad constante y cuidadosamente controlada, al tiempo que nos aseguramos de que el precio del aceite de oliva refleje las exigencias del mercado, las condiciones de producción y nuestros valores de sostenibilidad. Esta decisión responsable nos ayuda no solo a hacer frente a los retos relacionados con el aumento de los costes energéticos, la escasez de recursos y las incertidumbres climáticas, sino también a reforzar la estabilidad del sector y la confianza de los consumidores.




