El aceite de oliva es uno de los productos alimenticios más populares del mundo, tanto por sus propiedades nutricionales como por su importancia cultural e histórica. Su consumo mundial ha aumentado de forma constante durante décadas debido a una mayor concienciación sobre la alimentación saludable, así como por el creciente interés en la dieta mediterránea. Este crecimiento es especialmente evidente en países no productores de aceite de oliva, como Estados Unidos, Japón, Brasil o China, donde el aceite de oliva ha empezado a formar parte del consumo diario.
La campaña 2025/26 ha traído cambios significativos en la clasificación mundial de productores de aceite de oliva. El ascenso de Túnez al segundo puesto y la recuperación de Italia son algunas de las principales novedades de un mercado que sigue estando dominado por los países mediterráneos que acaparan el 75€ de la producción mundial.
Mientras que otros grandes productores de aceite de oliva como Turquía, Túnez, Marruecos y Siria producirán cantidades menores:
Este fuerte dominio regional cuenta con fuertes razones históricas, climáticas y agronómicas, ya que el cultivo del olivo es un cultivo tradicional de ciclo largo que requiere suelos bien drenados, inviernos suaves y veranos calurosos.
Tras la fuerte recuperación registrada en la campaña 2024/25, la producción mundial de aceite de oliva experimenta una moderada corrección del 5% en 2025/26, alcanzando los 3,43 millones de toneladas. A pesar de este descenso, la producción mundial sigue situándose un 11% por encima de la media de los últimos cinco años.
En 2025-2026 la producción mundial se ha reducido un 5%, debido fundamentalmente a la bajada de la producción española, pero se mantiene un 16% por encima de la media de los últimos cinco años.
¿Quién es actualmente el mayor productor de aceite de oliva? Desde Aceites de las Heras te contamos una visión global de cada uno de los países más importantes.
Los 10 mejores países productores de aceite de oliva
| País | Producción estimada 2025–2026
Miles tn |
Evolución respecto al año anterior | Características principales |
| España | 1295 tn | – % | Primer productor mundial, fuerte modernización, variedades Picual, Arbequina, Hojiblanca y Cornicabra. |
| Túnez | 450 tn | +32 % | Consolidación como potencia emergente con fuerte orientación exportadora (aceite a granel hacia la UE). |
| Italia | 325 tn | +31 % | Recuperación significativa, alta calidad y baja competitividad, DOP (Denominación de Origen Protegida) e impacto de enfermedades como Xylella fastidiosa. |
| Turquía | 450 000 t | -35 % | Producción muy volátil, región del mar Egeo y promoviendo la expansión de las plantaciones. |
| Grecia | 255 tn | +2 % | Alto consumo interno, producción tradicional e importancia cultural del olivo. |
| Portugal | 179 tn | -8% | Crecimiento sostenido, modernización en Alentejo y aumento de las exportaciones. |
| Siria | 95 t | -9,5% | Producción estable a pesar de la inestabilidad derivada del conflicto interno. |
| Marruecos | 160 tn | +77 % | Planes de desarrollo agrícola y exportaciones hacia Europa y Oriente Medio. |
Clasificación de los países productores de aceite de oliva en el mundo
Como comentábamos anteriormente, la mayor parte de los productores de aceite de oliva se concentran en la cuenca mediterránea, donde las condiciones climáticas, la tradición agrícola y los conocimientos técnicos han favorecido el desarrollo de una industria sólida y diversificada.
Aunque en los últimos años el cultivo del olivo se ha extendido a otras regiones del mundo, unos pocos países concentran la mayor parte del volumen mundial.
La principal novedad de la campaña 2025/26 es el ascenso de Túnez al segundo puesto del ranking mundial de productores de aceite de oliva. Con una producción estimada de 450.000 toneladas, el país norteafricano supera a Turquía, Italia y Grecia, consolidándose como uno de los actores más importantes del sector oleícola internacional.
A continuación, analizamos más detenidamente cada uno de los países productores de aceite de oliva para comprender mejor su papel en el mercado internacional y las particularidades de cada origen:
1. España: líder mundial indiscutible en la producción de aceite de oliva
En primer lugar, España es, con diferencia, el mayor productor de aceite de oliva del mundo. En los últimos años, su producción ha oscilado entre 660.000 y 1,8 millones de toneladas, dependiendo principalmente de las condiciones climáticas. Para la temporada 2025-2026, la producción española se estima en 1295 toneladas, manteniéndose como el mayor productor mundial con amplia diferencia sobre el resto de países productores pese al descenso de producción del 8,73% respecto a la cosecha del año anterior.
España destaca no solo por su volumen, sino también por su modernización en la técnica. En los últimos años, los olivares tradicionales se han transformado en modelos más eficientes: setos, cosecha mecanizada y molinos con control de calidad integrado. La variedad más extendida es la Picual, pero otras como la Arbequina, la Hojiblanca y la Cornicabra también desempeñan un papel importante.
2. Túnez: potencia emergente en el norte de África
Tras varias campañas marcadas por la irregularidad climática, Túnez ha disfrutado de unas condiciones meteorológicas mucho más favorables, especialmente en términos de precipitaciones y desarrollo vegetativo del olivar.
Una parte importante del olivar tunecino es de secano y presenta una marcada vecería (alternancia entre campañas altas y bajas). Después de una campaña 2024/25 muy buena, la cosecha de 2025/26 se considera una de las mayores cosechas de su historia.
Además de su importancia como productor, Túnez desempeña un papel estratégico en el comercio internacional del aceite de oliva, siendo uno de los principales proveedores de los mercados europeos y uno de los mayores exportadores mundiales.
El cultivo del olivo en Túnez combina prácticas tradicionales con nuevas plantaciones de alta densidad. Las regiones del Sahel y Sfax son los principales centros de producción.
3. Italia: tradición, calidad y recuperación productiva
Italia ocupa el tercer puesto en el ranking mundial de productores de aceite de oliva durante la campaña 2025/26, con una producción estimada de 325.000 toneladas. Tras varias campañas marcadas por fuertes oscilaciones productivas, el sector italiano muestra una recuperación significativa y vuelve a situarse entre los principales actores del mercado internacional.
A diferencia de España, donde predominan explotaciones de gran tamaño y una elevada mecanización, el olivar italiano sigue caracterizándose por una estructura muy fragmentada y una fuerte presencia de explotaciones familiares. Esta particularidad limita en ocasiones la competitividad en términos de costes, pero contribuye a mantener una imagen de alta calidad asociada a numerosas denominaciones de origen y variedades autóctonas.
Las regiones de Apulia, Calabria, Sicilia y Toscana continúan siendo los principales centros productores del país. No obstante, Italia sigue enfrentándose a importantes desafíos, entre ellos la propagación de la bacteria Xylella fastidiosa, los fenómenos meteorológicos extremos y el envejecimiento de parte de sus olivares.
A pesar de estas dificultades, el aceite de oliva italiano mantiene una sólida reputación internacional y continúa siendo uno de los productos más valorados en los mercados premium de Europa, Norteamérica y Asia.
4. Turquía: un mercado volátil y en crecimiento
Turquía registró una cosecha extraordinaria en 2024/25, alcanzando alrededor de 450.000 toneladas y liderando la producción fuera de la Unión Europea. Sin embargo, las previsiones para 2025/26 sitúan su producción en torno a 290.000 toneladas, lo que representa una normalización tras una campaña excepcional.
Turquía, por su parte, cuenta con una gran superficie dedicada al cultivo del olivo, especialmente en la región del Egeo, pero sigue enfrentándose a retos técnicos y logísticos para consolidarse como exportador estable. Por ello, el Gobierno turco está realizando esfuerzos para promover nuevas plantaciones, lo que está contribuyendo a un rápido aumento del consumo interno y a la transformación del sector.
5. Grecia: uno de los mayores consumidores y productores del mundo
Grecia ocupa la quinta posición entre los mayores productores mundiales de aceite de oliva en la campaña 2025/26, con una producción estimada de 255.000 toneladas. Aunque queda por detrás de España, Túnez, Italia y Turquía, sigue siendo uno de los países con mayor tradición oleícola del planeta.
El cultivo del olivo forma parte esencial de la cultura y la economía agrícola griega desde hace miles de años. Regiones como Creta, el Peloponeso y numerosas islas del mar Egeo concentran una parte muy importante de la producción nacional.
Una de las características más destacadas del mercado griego es su elevado consumo interno. Grecia registra habitualmente uno de los consumos per cápita de aceite de oliva más altos del mundo, por lo que una parte significativa de la producción se destina al mercado nacional.
El aceite de oliva griego es especialmente apreciado por su baja acidez y por el elevado porcentaje de aceite de oliva virgen extra que produce el país. Estas características le han permitido consolidar una posición destacada en mercados como Alemania, Estados Unidos y otros países del norte de Europa.
6. Portugal: crecimiento sostenido gracias a la modernización del sector
Portugal se consolida en la sexta posición del ranking mundial durante la campaña 2025/26, con una producción estimada de 179.000 toneladas. Aunque su volumen continúa siendo inferior al de otros grandes productores mediterráneos, el país ha protagonizado una de las transformaciones más notables del sector oleícola en las últimas dos décadas.
El principal motor de este crecimiento ha sido el desarrollo de modernos olivares de regadío en la región del Alentejo. La construcción de infraestructuras hidráulicas y la adopción de sistemas intensivos y superintensivos han permitido incrementar significativamente la productividad y mejorar la competitividad internacional del aceite portugués.
Portugal también ha reforzado su presencia en mercados exteriores, especialmente en Brasil, Francia y otros países europeos, donde cada vez es más reconocido por la calidad de sus aceites vírgenes extra.
Gracias a esta combinación de innovación, eficiencia y calidad, el sector portugués continúa ganando peso dentro del mercado internacional del aceite de oliva.
El aceite portugués está ganando cuota de mercado en países como Brasil y Francia y ha desarrollado marcas de calidad asociadas a denominaciones como «Azeite do Alentejo» o «Azeite de Trás-os-Montes».
7. Siria: resiliencia en un contexto complejo
Con una producción estimada de 95.000 toneladas, Siria mantiene su presencia entre los principales productores mundiales de aceite de oliva a pesar de las dificultades económicas y políticas que han afectado al país durante los últimos años.
El cultivo del olivo tiene una larga tradición histórica en Siria y continúa siendo una actividad fundamental para muchas comunidades rurales. Las regiones del noroeste del país siguen concentrando la mayor parte de la producción nacional.
Aunque los niveles productivos actuales están por debajo de su potencial histórico, Siria conserva una importante superficie de olivar y sigue desempeñando un papel relevante dentro del sector oleícola de Oriente Medio. La estabilidad futura del país podría favorecer una recuperación gradual de la producción y de las exportaciones en los próximos años.
8. Marruecos: expansión estratégica
Por último, con un descenso del 15% respecto al año pasado, Marruecos ocupa el último puesto en la clasificación de los mayores productores de aceite de oliva para la campaña 2024-2025, con una producción estimada de 90.000 toneladas.
Sin embargo, el Gobierno marroquí ha puesto en marcha planes de desarrollo agrícola que incluyen el aceite de oliva como cultivo prioritario. Por su parte, regiones como Meknes y Fez están a la vanguardia de la producción nacional.
En concreto, Marruecos exporta principalmente a Europa y Oriente Medio, y diversifica su oferta con aceite de oliva virgen extra de alta calidad.
En el hemisferio sur, Argentina y Chile se han consolidado como exportadores de contraestación, con producciones del orden de 40.000 a 50.000 toneladas al año. Australia, Estados Unidos, Egipto e Irán son otros países emergentes que deberían convertirse en grandes productores de aceite de oliva en los próximos años.
Hemisferio sur: productores de aceite de oliva emergentes
Aunque la producción mundial de aceite de oliva sigue concentrándose principalmente en la cuenca mediterránea, varios países del hemisferio sur han adquirido una importancia creciente durante las últimas décadas. Entre ellos destacan Argentina, Chile y Australia, que han desarrollado industrias modernas y altamente tecnificadas orientadas principalmente a la exportación.
La principal ventaja competitiva de estos productores radica en que su cosecha tiene lugar entre marzo y junio, varios meses después de la campaña europea. Esto les permite suministrar aceite de oliva recién producido cuando los países del hemisferio norte se encuentran en la parte final de su campaña comercial.
Argentina
Argentina es el principal productor de aceite de oliva de América y uno de los líderes del hemisferio sur con una producción que ronda las 30.000-45.000 toneladas. Las provincias de Mendoza, La Rioja, San Juan y Catamarca concentran la mayor parte de la producción nacional.
El sector argentino se caracteriza por explotaciones de gran tamaño, un elevado grado de mecanización y una fuerte orientación exportadora. Sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil y diversos países europeos.
Chile
Chile con una producción de alrededor de 20.000-30.000 toneladas se ha consolidado como uno de los productores más innovadores del mundo. Gracias a sus condiciones climáticas favorables, a la disponibilidad de agua en determinadas zonas productoras y a la implantación de olivares modernos de alta densidad, el país ha conseguido posicionarse como proveedor de aceites de oliva virgen extra de alta calidad.
La mayor parte de la producción chilena se destina a la exportación, especialmente a Norteamérica, Brasil y Asia.
Australia
Australia representa uno de los ejemplos más avanzados de olivicultura moderna fuera de la región mediterránea. Aunque su volumen de producción es relativamente reducido (entre 18.000 y 25.000 toneladas) en comparación con los grandes productores europeos, el sector destaca por el uso intensivo de tecnología, la mecanización integral y los estrictos controles de calidad.
Los productores australianos han centrado buena parte de su estrategia en el segmento premium, apostando por aceites frescos y de alta calidad destinados tanto al mercado interno como a la exportación.
Aunque Argentina, Chile y Australia producen cantidades muy inferiores a las de los grandes países mediterráneos (apenas representa alrededor del 2-3% de la producción mundial de aceite de oliva) , desempeñan un papel cada vez más importante en el mercado internacional del aceite de oliva. En conjunto, estos países producen entre 70.000 y 100.000 toneladas anuales y destacan por contar con olivares altamente mecanizados, una fuerte orientación exportadora y un elevado nivel tecnológico.
Su principal ventaja competitiva es la producción en contraestación respecto al hemisferio norte. Mientras que la recolección en España, Italia o Grecia tiene lugar entre octubre y enero, la cosecha en Argentina, Chile y Australia se desarrolla entre marzo y junio. Esto permite abastecer a los mercados internacionales con aceite de oliva recién producido durante buena parte del año y contribuye a equilibrar la oferta mundial.
Además, estos países han apostado por modelos de cultivo intensivo y superintensivo, convirtiéndose en referentes de innovación y eficiencia dentro del sector oleícola internacional.
En conjunto, estos países aún representan una pequeña parte de la producción mundial, pero desempeñan un papel cada vez más relevante en la diversificación geográfica del sector y en el abastecimiento global de aceite de oliva durante todo el año.
España: líder mundial indiscutible en producción de aceite de oliva
España continúa siendo, con diferencia, el mayor productor de aceite de oliva del mundo. Para la campaña 2025/26, la producción española se estima en aproximadamente 1,295 millones de toneladas, lo que representa cerca del 37,5% de toda la producción mundial y más del 60% de la producción de la Unión Europea.
A pesar de registrar una ligera disminución respecto a la excelente campaña 2024/25, España mantiene una ventaja muy significativa sobre el resto de países productores. De hecho, produce casi tres veces más aceite de oliva que Túnez, segundo productor mundial en esta campaña.
El liderazgo español se apoya en una combinación única de factores. El país cuenta con más de 2,7 millones de hectáreas de olivar, una larga tradición agrícola, una potente industria transformadora y algunas de las almazaras más modernas y eficientes del mundo. Andalucía concentra alrededor del 75% de la producción nacional, siendo la provincia de Jaén reconocida internacionalmente como la mayor zona productora de aceite de oliva del planeta.
Además de liderar la producción, España ocupa una posición estratégica en el comercio internacional. El aceite de oliva español está presente en más de 150 países y desempeña un papel fundamental en el abastecimiento de mercados tan importantes como Estados Unidos, Brasil, Japón, China o Australia.
La campaña 2025/26 se caracteriza por una cierta normalización tras dos años de fuertes oscilaciones productivas provocadas por la sequía y las condiciones climáticas extremas. Aunque la cosecha es ligeramente inferior a la del año anterior, continúa situándose por encima de la media de los últimos años y permite mantener unos niveles de oferta estables para atender la demanda mundial.
Gracias a su capacidad productiva, su elevado nivel tecnológico y su creciente orientación hacia la calidad, España sigue marcando la evolución del mercado internacional del aceite de oliva y mantiene una posición de liderazgo que ningún otro país productor puede igualar actualmente.
¿Qué caracteriza al aceite de oliva español?
En concreto, el aceite de oliva español es reconocido internacionalmente por su diversidad, calidad y fuertes raíces culturales. Esta riqueza proviene tanto de la variedad de ecosistemas presentes en el país como de la amplia gama de variedades tradicionales que se han adaptado a cada zona a lo largo de los siglos. El resultado es una amplia gama de sabores que ofrece aceites para todo tipo de usos culinarios, desde freír hasta preparaciones gastronómicas.
En España hay más de 260 variedades, siendo las más representativas:
- Picual, el aceite más extendido y característico de Andalucía, es apreciado por su intensidad, cuerpo y amargor equilibrado. Se caracteriza por su alto contenido en antioxidantes naturales y su estabilidad frente a la oxidación, lo que lo convierte en la variedad ideal para freír, conservar y platos a alta temperatura.
- Arbequina, originaria de Cataluña pero extendida a muchas otras regiones, ofrece aceites suaves, afrutados y menos amargos, muy populares para consumir en crudo, en ensaladas, en tostadas y en platos en los que se desea un perfil aromático sin que el sabor sea dominante.
- La hojiblanca, típica de zonas como Córdoba y Málaga, es una variedad versátil que produce aceites con notas herbáceas y ligeramente dulces con un toque final picante. Su equilibrio la hace adecuada tanto para la cocina diaria como para el consumo en crudo.
- La variedad Cornicabra, predominante en Castilla-La Mancha, produce un aceite intenso con notas moderadamente amargas y picantes y una alta resistencia a la oxidación. Esta variedad es especialmente adecuada para guisos y platos tradicionales debido a su longevidad y estabilidad.
También existen numerosas variedades locales como Empeltre, Lechín, Farga o Verdial, cada una con sus propias características y adaptadas a las condiciones agroclimáticas de su región de origen.
Además, España cuenta con más de 30 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) que reconocen y garantizan la calidad, autenticidad y trazabilidad de los aceites producidos bajo sus normativas. Estas DOP no solo certifican el origen geográfico del producto, sino que también reflejan los métodos de cultivo tradicionales, las prácticas de recolección cuidadosas y los procesos de producción que respetan el patrimonio oleícola del país.
Esta diversidad y riqueza hacen que el aceite de oliva español sea uno de los productos más populares en los mercados internacionales, sinónimo de excelencia, tradición e innovación.
Zonas geográficas destacadas en la producción de aceite de oliva español
Las zonas geográficas que destacan en la producción de aceite de oliva están ampliamente distribuidas, aunque se concentran en algunas regiones clave del país.
Andalucía es, sin duda, el epicentro de esta industria, ya que representa más del 70% del volumen nacional. Dentro de esta región, Jaén se posiciona como el mayor productor mundial y es conocida como la «capital mundial del aceite de oliva». Córdoba y Sevilla también desempeñan un papel importante, con una combinación de olivares tradicionales y explotaciones más modernas que apuestan por la mecanización y la eficiencia.
Más allá de Andalucía, otras regiones también contribuyen de forma significativa al mapa del aceite de oliva español. Castilla-La Mancha se caracteriza por el tamaño de sus olivares, especialmente en las provincias de Ciudad Real y Toledo, donde predomina la variedad cornicabra, y por un modelo de producción diversificado con grandes explotaciones y pequeños productores.
Extremadura, cuya importante producción se concentra en la provincia de Badajoz, es conocida por su compromiso con la calidad, especialmente a través de la denominación de origen «Gata-Hurdes».
En el noreste, Cataluña, especialmente Lérida y Tarragona, destaca por sus aceites de calidad con personalidad propia, como los protegidos por la DOP Les Garrigues y Siurana. Estos aceites proceden de empresas que suelen ser familiares, donde la tradición y la artesanía son de suma importancia.
La Comunidad Valenciana goza de un reconocimiento cada vez mayor a nivel nacional. Regiones como Utiel-Requena están invirtiendo en la modernización del cultivo y en la producción de aceites de oliva virgen extra de alta calidad, muchos de los cuales han sido galardonados en concursos nacionales e internacionales. La variedad autóctona Farga, por su parte, convive con otras variedades como la Arbequina o la Picual, produciendo aceites con matices propios y una fuerte identidad mediterránea.
Aceites de las Heras, un reconocido y veterano productor español de aceite de oliva de la región de Utiel-Requena, destaca como uno de los profesionales que no solo se centran en la innovación en la producción y la modernización del cultivo, sino también en una estrategia de marketing basada exclusiva y únicamente en aceite 100% español, garantizando siempre la máxima calidad del producto.
España es sin duda uno de los mayores productores de aceite de oliva del mundo, no solo en términos de cantidad, sino también de innovación, calidad y exportaciones. Su papel como uno de los actores más importantes del sector es indiscutible y sigue de cerca la evolución del mercado mundial del aceite de oliva.







